domingo, 1 de noviembre de 2009

El llamado "matrimonio gay" o la confusión de las esencias

Publica hoy Crítica de la Argentina, un artículo de un activista gay con un supuesto "mataburros" sobre la cuestión del llamado "matrimonio gay".
El artículo contiene las respuestas de los activistas gay a algunas de las objeciones que se hacen sobre el tema. Es decir una sección de orientación al homofóbico o una sección de Preguntas frecuentes sobre el pretendido "matrimonio gay"
Cuestión de derechos. La primera cuestión que se me ocurre preguntarle al articulista Bruno Bimbi, es si somos iusnaturalistas o iuspositivistas.
¿Cuál es la diferencia? El iuspositivista sostiene que las leyes son solamente convenciones, es decir que las leyes nacen del consenso entre los hombres, y que las leyes "evolucionan" con las sociedades.
El iusnaturalista sostiene, por el contrario, que las leyes deben estar dentro del marco de la ley natural, es decir de un ordenamiento moral superior y anterior a las convenciones humanas, o, como dice Cicerón "una ley verdadera que consiste en la recta razón, conforme a la naturaleza". Y acá ya pasamos a las matemáticas superiores, ya que tendríamos que comenzar, como decía Chesterton, a defender a capa y espada "que las hojas son verdes", porque estamos en una sociedad con un talante relativista, y comenzar a definir "Ley Verdadera" "Recta Razón" y "Conforme a la naturaleza" nos deja fuera del juego dialéctico de los modernos popes del derecho.
Vamos a intentar entonces otro enfoque de la cuestión, que nos lleve a echar un poco de luz sobre el llamado "matrimonio gay"
¿Por qué no? ¿Por qué no debería poder casarse una pareja gay? A simple vista, el llamado "matrimonio gay" es nada más que un contrato civil entre dos personas libres y hábiles que manifiestan en forma igualmente libre su voluntad de convivir y que al tener una relación afectiva que se presume constante y fiel adquieren ciertos derechos y obligaciones. Hasta ahí todo bien. Pero ¿Es así?
Vamos por partes, para clarificar cada una de las cuestiones subyacentes.
La sexualidad en general. En primer lugar, deberíamos definir qué es la sexualidad humana, y si la sexualidad tiene un ordenamiento o una razón de ser, más allá de la afectividad y el placer que proporciona.
He buscado en todos los manuales de medicina que pude encontrar, y nunca descubrí el aparato placentero. Solamente el aparato reproductor. Que el sistema nervioso le aporte placer al aparato reproductor es una cuestión que habrá que analizar, pero en principio, se puede decir que el cuerpo humano tiene un ordenamiento a la reproducción. Está orientado hacia la reproducción y la conservación de la especie. Y aquí es donde entra a tallar la cuestión del placer. ¿Qué pasaría si el sistema nervioso no aportara placer a las funciones del aparato reproductor? Sencillamente, la especie desaparecería en la siguiente generación.
Tenemos entonces un sistema que nos permite reproducirnos, y que, como "premio" a la reproducción nos otorga placer. El placer es necesario para que el acto reproductivo sea ejecutado con cierta frecuencia. Para frenar el aparato reproductivo tenemos que recurrir a ciertas prácticas, como someter al cuerpo de la mujer a un bombardeo hormonal, o utilizar membranas de látex o plástico, u otros elementos extraños. Pero NATURALMENTE, si el cuerpo humano masculino tiene relaciones sexuales con el cuerpo humano femenino, y este cuerpo humano femenino tiene capacidad de concebir, se producirá una nueva unidad del organismo humano, distinta a los dos cuerpos que le dieron origen.
La homosexualidad. Aproximadamente el 2 al 4% de los seres humanos se sienten atraídos por las personas del mismo sexo. Los activistas gays sostienen que este porcentaje es mucho más alto, ya que según ellos hay muchos gays "en el placard", es decir gays que no se animan a asumir su orientación sexual.
¿Es la homosexualidad algo innato o es algo aprendido? Para saber esto, deberíamos dilucidar si existe un gen gay. Se especuló con esta posibilidad durante un largo tiempo, pero, luego de extensas investigaciones, Francis Collins, el presidente del proyecto "Genoma Humano" fue tajante: no existe el "gen gay". Varios estudios que se hicieron con gemelos idénticos homosexuales podían atribuirse más a factores ambientales y psicosociales que a una herencia genética.
¿Está el cuerpo humano preparado para la homosexualidad? Definitivamente no. Las lesiones anales en los hombres homosexuales deberían ser suficiente prueba como para ver que la homosexualidad no es una práctica natural. Pero además, las mujeres lesbianas tienen una mayor tendencia al cáncer de mama que sus hermanas o amigas heterosexuales. La mayor incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre los homosexuales varones es algo que está suficientemente documentado, de hecho el primer nombre del SIDA fue GRID (Gay related immuno deficiency).
¿Es la homosexualidad una elección libre? Pues parece que no, ya que los homosexuales manifiestan que NO PUEDEN luchar contra su tendencia, y que son homosexuales por un imperativo invencible. Pero aquí nos encontramos con el primer inconveniente: los gays tienen una mayor tasa de suicidio que los heterosexuales, entre un 200 y un 300% superior. Los gays sostienen que esa tasa de suicidios es debida a la discriminación. Pero esa tasa de suicidios se mantiene en sociedades que hace mucho tiempo que aceptan las conductas homosexuales, como en California. Además, los gays están casi siempre sometidos a conductas autodestructivas, como drogadicción, tabaquismo, alcoholismo, en tasas mucho mayores que los heterosexuales. Si la homosexualidad es tan libre y normal como pretenden los homosexuales, ¿A qué se deben estas conductas?
La descendencia.
Nada en la legislación actual impide a los gays adoptar, salvo el buen juicio de los jueces de familia, que, instintivamente niegan la adopción a aquellos que sospechan homosexuales. Ni nada impide a las lesbianas la inseminación artificial y la maternidad natural. Nada lo impide porque en la época que se redactaron nuestros códigos, a nadie se le ocurría la remota posibilidad de que llegaría un día que la homosexualidad sería considerada una práctica "normal". Si vamos al caso, nuestro código penal no legisla sobre el canibalismo, pero eso no quiere decir que el canibalismo esté permitido.
Las restantes orientaciones sexuales. Si consideramos que las prácticas gays son aprendidas y no heredadas, y de una orientación cualquiera se pueden inferir derechos, deberíamos ver qué pasaría si, por ejemplo, los hombres promiscuos quisieran traer su harén a la legalidad, y pidieran el derecho a casarse con cuantas mujeres quisieran. ¿Cómo podríamos negarles "sus derechos"? O de la misma forma, si los mormones quisieran legalizar su poliginia? ¿Y los matrimonios swingers? ¿Y los pedófilos? Todas estas son orientaciones sexuales, tan válidas o inválidas como la homosexualidad. Si una de ellas tiene derechos, entonces cualquiera de las otras puede tener los mismos derechos.

sábado, 24 de octubre de 2009

¿Sexo Débil?

San Pedro dice en su primera carta, que la mujer es “un vaso más frágil”. Y San Pedro podría tener mucha razón en teología y hasta en pesca con caña o red, pero me permito disentir con él en esta cuestión.
Las mujeres no son el sexo débil. Si se quiere hacer una diferenciación, podríamos decir como dicen los Ingleses, que son el “Bello Sexo”, pero no creo para nada que sean débiles.
Si bien físicamente las mujeres pueden ser más débiles que el hombre, nunca debemos considerar a la persona por lo que es o puede llegar a ser físicamente, sino que debemos tomarla en su integridad, de alma y cuerpo.
Y para empezar, las mujeres son el sexo que está preparado para portar la vida. Y todos sabemos que, desde Eva en adelante, las mujeres acarrean la “maldición Divina” de parir con dolor. Una obstetra Inglesa, en uno de esos libros que ayudan a las mujeres a prepararse para la maternidad lo decía con una crudeza y una brutalidad suficientemente gráfica como para quitar las ilusiones a quienes idealizan la maternidad al punto de negar los dolores de parto: “Parir”, decía, “es como defecar un piano”. Y no importa ahora si la epi o la peridural, o si las condiciones sanitarias, o si la mar en coche: parir es un hecho de sangre, y las mujeres lo afrontan con valentía y entereza por el bien de la conservación de la especie desde que el mundo es mundo. Y si físicamente son más débiles que el hombre, pues entonces eso aumenta su valentía.
Pero las mujeres no solo son transmisoras de la vida: también son las educadoras de la nueva generación. Y para aquellos que idealizan el sagrado deber de la maternidad, y el templo del saber y todas esas paparruchadas, les sugiero que acompañen a sus mujeres en la tarea cotidiana de la educación de la prole. Durante mucho tiempo tuve la oportunidad de hacer “home office” y trabajar desde mi casa. La interacción cotidiana de mi esposa con nuestras tres bestezuelas es una lucha de titanes. En general, los matrimonios modernos comparten en partes iguales las responsabilidades de la educación, y eso es bueno que suceda, pero nos olvidamos que en la inmensa mayoría de los casos, las madres pasan más del doble o el triple del tiempo que los hombres pasamos con los chicos. Y a veces, cuando sin tacto, les recriminamos que “les tienen poca paciencia a los chicos” recibimos una mirada fulminante de nuestra adorada media naranja.
Por último, las mujeres nos aguantan a nosotros. Y cuando digo que nos aguantan, quiero decir que nos aguantan y nos sostienen en forma permanente. Hasta después de muertos, nos siguen sosteniendo. Esto es casi una constante: y la prueba más tajante de esto, es que prácticamente no existen familias monoparentales de varones, y sí existen cientos de miles de mujeres que por divorcios, viudez u otras circunstancias, asumen la responsabilidad de madre y padre, y lo hacen con éxito y talento.

¿Sexo débil? No lo creo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

¡PAZ!

¿Es necesaria la guerra de los sexos? ¿Es una guerra o estamos solamente con problemas de comprensión en las parejas?
Estamos en forma permanente burlándonos del matrimonio, o del "sexo opuesto" con chistes machistas o feministas que lo único que hacen es aumentar la famosa "guerra de los sexos". Si bien las reconciliaciones pueden (y son) espectacularmente maravillosas, me parece un sinsentido este enfrentamiento, y hace tiempo que me vengo preguntando el sentido de esto.
Hace tiempo vi un sticker que decía "Man is not complete until he's married... Then he's finished" (El hombre no está completo hasta que se casa, entonces está terminado). Y me cansé. Me dio la impresión de que estamos enviando un terrible mensaje a las futuras generaciones ¿Ése es el marketing que hacemos del matrimonio?
Permanentemente decimos que la base de la sociedad es la familia. Pero la base de la familia es el matrimonio. Si queremos salvar a la sociedad, deberíamos salvar a la familia. Y si queremos salvar a la familia, debemos salvar al matrimonio.
¿Y de qué tenemos que salvar al matrimonio, y por ende a la familia? Vivimos en una civilización que bombardea permanentemente a la familia. Ataques directos como el divorcio, ataques frontales como el aborto y la anticoncepción, ataques desde la televisión, ataques desde las leyes, ataques solapados, ataques sutiles, ataques, ataques, ataques...
¿Y en defensa de la familia y el matrimonio? NADA. Hace poco tiempo hablaban de abolir el día de la madre porque era discriminatorio contra los que no tenían madre. ¿A alguien se le ocurre abolir el día del niño porque todos crecemos? Cualquiera que intente una defensa de la familia, por tibia que sea, y en cualquier medio que sea, queda inmediatamente descalificado por el mundo moderno.
Este blog tendrá como objetivo traer paz a las familias. Y ayudar a aquellas personas que buscan en su matrimonio el verdadero sentido de su vida, que quieren tomarse en serio su matrimonio, su familia y su vida con seriedad.
Y aclaro: serio no quiere decir aburrido. Porque no hay nada más excitante, divertido, emocionante, desafiante, increíble, maravilloso, romántico y agradable que formar una familia como corresponde.
Paz, entonces. Paz en la pareja. Y paz en la familia. ¿Es posible la paz? Lo es, y es el mejor camino para ser hombres y mujeres plenos, y ayudar a crecer a nuestros hijos en el mejor de los climas: la verdadera paz