En las vacaciones estuvimos con una pareja amiga que vive en Buenos Aires, y que en el 2003 vinieron de vacaciones acá a San Luis. Son una pareja que se llevan muy bien, incluso demasiado bien... Nos contaron que la última discusión que habían tenido había sido acá en San Luis, precisamente en el año 2003... ¡8 años sin una sola discusión! ¡QUE ABURRIDO!
Y recordé que cuando nos vinimos a vivir con mi esposa acá a San Luis, también comenzaron las discusiones, y las peleas, y pasamos por una aguda crisis en nuestro matrimonio, la famosa "comezón del séptimo año"
En aquella época me puse a estudiar diversos libros de dinámicas matrimoniales, como "Las mujeres son de Marte y los hombres de venus" (o viceversa), "Yo me casé contigo", "Los hizo varón y mujer", "La armonía Matrimonial", y pensé que había encontrado la solución a nuestros problemas matrimoniales.
Pero cuando me enteré de que Mechi y Ezequiel se habían peleado acá en San Luis, y después NUNCA MÁS... me di cuenta: ¡¡¡ES EL AIRE DE SAN LUIS!!! o "la malaria"....
Y corren malos aires para el matrimonio: parece que la cultura moderna está centrada en dinamitar el matrimonio en general, y el matrimonio católico en particular. Los ataques vienen desde todos los frentes: Matrimonio gay, divorcio, anticoncepción, cultura hedonista, pornografía, leyes contrarias al orden natural... Parece que todo el mundo conspirara para que el matrimonio fracase, y más específicamente que el matrimonio católico fracase. Nos hallamos sumergidos en una de las peores guerras culturales de los últimos siglos, y estamos indefensos...
Pero no sé por qué se toman tanto trabajo tratando de destruir al matrimonio: nosotros mismos somos los peores enemigos del matrimonio: ¿Se acuerdan de la película "durmiendo con el enemigo? Bueno, algo así, pero no es nuestro cónyuge el enemigo: somos nosotros. Cada uno de nosotros es el enemigo del matrimonio, porque, aunque sabemos qué tenemos que hacer al respecto, nos faltan dos cosas fundamentales. Una, entender el por qué tenemos que hacerlas, y la otra es cómo tenemos que hacerlas...
Cuando hicimos nuestro curso prematrimonial, pésimamente dado en nuestra parroquia, nos enseñaron muchas cosas, pero nos enseñaban lo que teníamos que hacer... y la conclusión fue "hay que hacerlo así porque la Iglesia lo manda así". Lindo. Lindo enfoque. Muy convincente.
Y con mi esposa nos largamos a hacerlo así, porque la Iglesia lo mandaba así, pero nos dimos cuenta de que no teníamos NI IDEA de cómo hacerlo, y por lo tanto, como no teníamos ni el cómo, ni el por qué, comenzamos a tropezar.
Pero al principio ¡Es todo tan romántico! Nos perdonábamos todo, y todo era fácil y llevadero porque estaba el romance de por medio. A medida que el tiempo iba pasando, y el romance ya no era lo principal en la relación, las peleas eran cada vez más difíciles de remontar, y así llegamos a la famosa "comezón del séptimo año"
¡ESTÁBAMOS HACIENDO TODO MAL! No sabíamos cómo, y empezamos a vislumbrar el por qué: si uno no cumple con las sencillas recomendaciones que hace nuestra Santa Madre Iglesia, lo más probable es que la vida se convierta en un infierno. Los madamientos de nuestra Santa Religión tienen un problema de Marketing... Y es que se llaman mandamientos. Si se llamaran "Recomendaciones amistosas para tener una vida plena y feliz" ¡¡¡Venderían mucho más!!
Pero bueno, comenzamos a leer, y a trabajar en nuestra relación. Y las cosas mejoraron mucho. Es decir, nos seguimos tirando los platos a la cabeza, pero ¡Compramos platos de plastico descartable! (esa recomendación NO está en los libros del Padre Carmona)
Woody Allen dice "Los matrimonios son muy parecidos a los tiburones... Para no morir, tienen que moverse hacia adelante en forma constante"... Y algo de eso hay. Para que el amor no muera, y se renueve constantemente, tenemos que aportarle combustible, y ese combustible (ya nos lo va a contar el Padre Carmona, no quiero robarle parte de su conferencia) está al alcance de cualquiera, y es PRINCIPALMENTE ACCESIBLE para los matrimonios católicos.
Así que espero que no hayan creído que había que traer madera, kerosén y fósforos, para reavivar el fuego del primer amor... Espero que hayan traído sus almas: es todo lo que necesitan. Para tener un matrimonio feliz, ¡Hay que romperse el alma! Y vale la pena.
miércoles, 6 de abril de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
La duración del noviazgo.
El noviazgo es la preparación próxima del matrimonio. Como preparación, se supone que es un estado transitorio, y como transitorio, requiere una fecha de caducidad, aunque sea aproximada.
Los noviazgos que se prolongan indefinidamente son un error, y en general terminan siendo una injusticia. Si no querés a tu novia para casarte, entonces seguir con ella es injusto con ella misma y con quien está "destinado a ser su alma gemela" (en otra oportunidad veremos qué es eso del "Alma gemela" y si funciona en la realidad)
Con las mujeres pasa lo mismo. Están "ocupando" a un hombre, y esa relación no tiene ninguna finalidad, es solamente un "pasatiempo" o un "peor es nada" ¿Hay algo más triste que estar con una persona porque peor es nada? Y es increíble la cantidad de mujeres que se someten a cantidades astronómicas de estrés y humillaciones, solamente para evitar estar solas, por miedo o por tedio de la soledad. Además, es raro el noviazgo que sea un "pasatiempo" para ambos integrantes de la pareja. Cuando se tenga que romper, habrá llanto y rechinar de dientes, y, ¿No es terriblemente injusto engañar a alguien de ese modo?
¿Cuánto debe durar un noviazgo? No hay una sola respuesta. Cada pareja es un mundo, y el amor es un misterio, que cada pareja tiene la obligación de resolver.
Evidentemente que si se comienza un romance hablando de la fecha de matrimonio y de la cantidad de hijos que se desean tener, hay grandes posibilidades de que la persona que tenemos al lado huya despavorida hacia alguien que ponga "menos presión"....
Pero si pasan los meses, y luego los meses se acumulan de a docenas, y también pasan años, y no hay definiciones en cuanto al posible matrimonio, entonces alguien necesita hablar con alguien, y los puntos ser puestos sobre las íes.
La duración del noviazgo depende fundamentalmente de dos factores: Ella y Él. Los de afuera son de palo. Desde el primer momento del noviazgo es importante poner límites a aquellos familiares y amigos que comienzan a poner presión sobre los novios para averiguar "¿Para cuando los confites?". La decisión es personal de cada uno de los miembros de la pareja, y nadie externo a ésta puede ni debe interferir.
La decisión requiere de dos factores que casi nunca son tenidos en cuenta. Porque en general, algunos consejos son tan irrelevantes o directamente estúpidos como:
¿Se va a casar? ¡Pero si son tan chiquitos!
¿Ya tienen casa/auto/Yate/Casa de fin de semana?
¿Por qué no salen con otra gente para conocer un poco más y después se casan? (Esa la escuché personalmente de una señora de unos 60 años, transmitiendo como un radar sus propios miedos y frustraciones)
¿Por qué no esperan a terminar la carrera? ¿O a ascender en el trabajo? ¿O a que se los planetas estén alineados en posición decúbito dorsal?
Muchos de esos consejos son bien intencionados, lo comprendo, pero no hacen a las dos cuestiones FUNDAMENTALES:
¿Se aman lo suficiente?
¿Son lo suficientemente maduros para asumir la responsabilidad de por vida?
Y a estas preguntas solamente pueden responder los dos integrantes de la pareja.
Los noviazgos que se prolongan indefinidamente son un error, y en general terminan siendo una injusticia. Si no querés a tu novia para casarte, entonces seguir con ella es injusto con ella misma y con quien está "destinado a ser su alma gemela" (en otra oportunidad veremos qué es eso del "Alma gemela" y si funciona en la realidad)
Con las mujeres pasa lo mismo. Están "ocupando" a un hombre, y esa relación no tiene ninguna finalidad, es solamente un "pasatiempo" o un "peor es nada" ¿Hay algo más triste que estar con una persona porque peor es nada? Y es increíble la cantidad de mujeres que se someten a cantidades astronómicas de estrés y humillaciones, solamente para evitar estar solas, por miedo o por tedio de la soledad. Además, es raro el noviazgo que sea un "pasatiempo" para ambos integrantes de la pareja. Cuando se tenga que romper, habrá llanto y rechinar de dientes, y, ¿No es terriblemente injusto engañar a alguien de ese modo?
¿Cuánto debe durar un noviazgo? No hay una sola respuesta. Cada pareja es un mundo, y el amor es un misterio, que cada pareja tiene la obligación de resolver.
Evidentemente que si se comienza un romance hablando de la fecha de matrimonio y de la cantidad de hijos que se desean tener, hay grandes posibilidades de que la persona que tenemos al lado huya despavorida hacia alguien que ponga "menos presión"....
Pero si pasan los meses, y luego los meses se acumulan de a docenas, y también pasan años, y no hay definiciones en cuanto al posible matrimonio, entonces alguien necesita hablar con alguien, y los puntos ser puestos sobre las íes.
La duración del noviazgo depende fundamentalmente de dos factores: Ella y Él. Los de afuera son de palo. Desde el primer momento del noviazgo es importante poner límites a aquellos familiares y amigos que comienzan a poner presión sobre los novios para averiguar "¿Para cuando los confites?". La decisión es personal de cada uno de los miembros de la pareja, y nadie externo a ésta puede ni debe interferir.
La decisión requiere de dos factores que casi nunca son tenidos en cuenta. Porque en general, algunos consejos son tan irrelevantes o directamente estúpidos como:
¿Se va a casar? ¡Pero si son tan chiquitos!
¿Ya tienen casa/auto/Yate/Casa de fin de semana?
¿Por qué no salen con otra gente para conocer un poco más y después se casan? (Esa la escuché personalmente de una señora de unos 60 años, transmitiendo como un radar sus propios miedos y frustraciones)
¿Por qué no esperan a terminar la carrera? ¿O a ascender en el trabajo? ¿O a que se los planetas estén alineados en posición decúbito dorsal?
Muchos de esos consejos son bien intencionados, lo comprendo, pero no hacen a las dos cuestiones FUNDAMENTALES:
¿Se aman lo suficiente?
¿Son lo suficientemente maduros para asumir la responsabilidad de por vida?
Y a estas preguntas solamente pueden responder los dos integrantes de la pareja.
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martes, 2 de noviembre de 2010
Los problemas en el matrimonio.
Muchas personas creen que si una relación tiene que suceder, sucederá. Esto es un concepto erróneo, cualquier relación requiere trabajo, compromiso, esfuerzo y voluntad. Sobre todo las relaciones maritales. Esto es mucho más patente para los hombres. Los hombres parten de una premisa: "si no está roto, no necesita arreglarse".
Otro concepto erróneo es el de considerar que si la relación es fácil, entonces tiene que seguir siendo fácil. Esto es muy engañoso al principio de la relación. Cuando estamos enamorados, al principio de la relación, TODO es MUY fácil. Es más, consideramos a esa "facilidad inicial" como señal de los dioses de que esa es "LA persona". Pero después nos casamos y la vida continúa, y ¿Adivinan? Claro, la vida no sólo no es fácil, sino que parece querer complicarse a propósito. Ante esta circunstancia podemos tomar dos caminos: querer cambiar al otro para que todo continúe siendo fácil, o adaptarme a las nuevas circunstancias, y aprender a convivir con el otro en toda su dimensión, lo bueno y lo malo. La belleza está hecha de luces y sombras, y en la medida que aprendamos que muchas de las luces que tiene nuestro compañero es porque contrastan con sus sombras, también aprenderemos a convivir con ellas.
Cuando el matrimonio comienza, de pronto empezamos a sentirnos shockeados y frustrados. Shockeados porque lo que antes era normal, natural fácil, comienza de a poco a convertirse en forzado, anormal, y difícil. Y nos sentimos frustrados porque apenas pasa el "enamoramiento", "Metejón", o, en el peor de los casos la "calentura", nos sentimos estafados, como si el otro nos hubiera engañado con sus galanteos. Pero en realidad, no es que el otro nos haya querido engañar. Nosotros nos engañamos, nos quisimos engañar, y muchas veces "maquillamos" los defectos ajenos porque lo que queríamos era llegar al matrimonio. Las mujeres saben de qué hablo. Ellas consideran a sus futuros cónyuges como diamantes en bruto. Señoras: los brutos nunca pueden ser diamantes. Si algo fue "pasado por alto" durante el noviazgo, les aseguro que ese algo va a ser el tema CENTRAL de conversación durante los primeros años de matrimonio, y, en caso de que sean románticas incurables, por el resto de la vida. Es muy probable que de tema de discusión pase a constituirse en temas CENTRALES, y como el hombre NO LOS VA A CAMBIAR, que pasen a crear resentimientos y más tarde causal de divorcio.
El concepto de que el "Romance" (así con mayúsculas) tiene que ser el "Ingrediente principal" del matrimonio, es también un concepto erróneo, y que produce muchas frustraciones en el matrimonio, especialmente en las mujeres. Para ponerlo en ejemplos: si yo preparo un desayuno SOLAMENTE con sal, o donde la sal sea el INGREDIENTE PRINCIPAL, lo más probable es que tenga un pico de presión, o que haga un desayuno desastroso. Un poco de sal para el pan está bien. Si desayunamos con huevos, un poco de sal también está perfecto. Pero de allí a convertirlo en el "INGREDIENTE PRINCIPAL" hay un trecho muy largo. El romance puede ser un ingrediente importante, pero no el único, y menos el principal.
La cosa que hace a un matrimonio duradero, feliz y pleno es el trabajo. Pero necesitamos más que trabajo: necesitamos habilidades para hacer ese trabajo. El que tengamos ganas de trabajar por un gran matrimonio no implica que necesariamente tengamos las habilidades necesarias para hacerlo. Esas habilidades requieren de tiempo y paciencia para conseguirlas. Cuanto más tardemos en conseguir esas habilidades, con mayor seguridad iremos a los tumbos de una relación horrible a una espantosa, convenciéndonos que NUNCA encontraremos a nuestra "alma gemela". Comenzamos luego a justificarnos, diciendo que "nos hirieron", y nos volvemos cada vez más cautos, vulnerables, y temerosos de confiar en la persona con la que se suponía que íbamos a pasar el resto de nuestras vidas. Matrimonios como estos generan más dolor que alegrías y sus participantes comienzan a hablar pestes del matrimonio. ¿Conocen algún caso?
Ahora vamos a las buenas noticias: Los problemas matrimoniales son BASTANTE FÁCILES DE RESOLVER. Cuando cualquier par de esposos comienzan a comprender y estudiar las dinámicas matrimoniales, y cuando se toman el tiempo de entender al otro, se volverán a enamorar. Garantizado. O le devolvemos su dinero.
Pero esto requiere de una aclaración: aquí es donde se nota la primer diferencia entre hombres y mujeres: los hombres consideran tener que trabajar en sus relaciones algo tan placentero o divertido como un tratamiento de conducto o un examen de próstata. A las mujeres, en cambio les FASCINA trabajar en sus relaciones. Una mujer disfruta cultivando el jardín de las relaciones de su vida - Plantando, fertilizando, quitando yuyos - y celebrando cada pequeño avance que ve, mientras su jardín crece y prospera.
Otro concepto erróneo es el de considerar que si la relación es fácil, entonces tiene que seguir siendo fácil. Esto es muy engañoso al principio de la relación. Cuando estamos enamorados, al principio de la relación, TODO es MUY fácil. Es más, consideramos a esa "facilidad inicial" como señal de los dioses de que esa es "LA persona". Pero después nos casamos y la vida continúa, y ¿Adivinan? Claro, la vida no sólo no es fácil, sino que parece querer complicarse a propósito. Ante esta circunstancia podemos tomar dos caminos: querer cambiar al otro para que todo continúe siendo fácil, o adaptarme a las nuevas circunstancias, y aprender a convivir con el otro en toda su dimensión, lo bueno y lo malo. La belleza está hecha de luces y sombras, y en la medida que aprendamos que muchas de las luces que tiene nuestro compañero es porque contrastan con sus sombras, también aprenderemos a convivir con ellas.
Cuando el matrimonio comienza, de pronto empezamos a sentirnos shockeados y frustrados. Shockeados porque lo que antes era normal, natural fácil, comienza de a poco a convertirse en forzado, anormal, y difícil. Y nos sentimos frustrados porque apenas pasa el "enamoramiento", "Metejón", o, en el peor de los casos la "calentura", nos sentimos estafados, como si el otro nos hubiera engañado con sus galanteos. Pero en realidad, no es que el otro nos haya querido engañar. Nosotros nos engañamos, nos quisimos engañar, y muchas veces "maquillamos" los defectos ajenos porque lo que queríamos era llegar al matrimonio. Las mujeres saben de qué hablo. Ellas consideran a sus futuros cónyuges como diamantes en bruto. Señoras: los brutos nunca pueden ser diamantes. Si algo fue "pasado por alto" durante el noviazgo, les aseguro que ese algo va a ser el tema CENTRAL de conversación durante los primeros años de matrimonio, y, en caso de que sean románticas incurables, por el resto de la vida. Es muy probable que de tema de discusión pase a constituirse en temas CENTRALES, y como el hombre NO LOS VA A CAMBIAR, que pasen a crear resentimientos y más tarde causal de divorcio.
El concepto de que el "Romance" (así con mayúsculas) tiene que ser el "Ingrediente principal" del matrimonio, es también un concepto erróneo, y que produce muchas frustraciones en el matrimonio, especialmente en las mujeres. Para ponerlo en ejemplos: si yo preparo un desayuno SOLAMENTE con sal, o donde la sal sea el INGREDIENTE PRINCIPAL, lo más probable es que tenga un pico de presión, o que haga un desayuno desastroso. Un poco de sal para el pan está bien. Si desayunamos con huevos, un poco de sal también está perfecto. Pero de allí a convertirlo en el "INGREDIENTE PRINCIPAL" hay un trecho muy largo. El romance puede ser un ingrediente importante, pero no el único, y menos el principal.
La cosa que hace a un matrimonio duradero, feliz y pleno es el trabajo. Pero necesitamos más que trabajo: necesitamos habilidades para hacer ese trabajo. El que tengamos ganas de trabajar por un gran matrimonio no implica que necesariamente tengamos las habilidades necesarias para hacerlo. Esas habilidades requieren de tiempo y paciencia para conseguirlas. Cuanto más tardemos en conseguir esas habilidades, con mayor seguridad iremos a los tumbos de una relación horrible a una espantosa, convenciéndonos que NUNCA encontraremos a nuestra "alma gemela". Comenzamos luego a justificarnos, diciendo que "nos hirieron", y nos volvemos cada vez más cautos, vulnerables, y temerosos de confiar en la persona con la que se suponía que íbamos a pasar el resto de nuestras vidas. Matrimonios como estos generan más dolor que alegrías y sus participantes comienzan a hablar pestes del matrimonio. ¿Conocen algún caso?
Ahora vamos a las buenas noticias: Los problemas matrimoniales son BASTANTE FÁCILES DE RESOLVER. Cuando cualquier par de esposos comienzan a comprender y estudiar las dinámicas matrimoniales, y cuando se toman el tiempo de entender al otro, se volverán a enamorar. Garantizado. O le devolvemos su dinero.
Pero esto requiere de una aclaración: aquí es donde se nota la primer diferencia entre hombres y mujeres: los hombres consideran tener que trabajar en sus relaciones algo tan placentero o divertido como un tratamiento de conducto o un examen de próstata. A las mujeres, en cambio les FASCINA trabajar en sus relaciones. Una mujer disfruta cultivando el jardín de las relaciones de su vida - Plantando, fertilizando, quitando yuyos - y celebrando cada pequeño avance que ve, mientras su jardín crece y prospera.
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domingo, 1 de noviembre de 2009
El llamado "matrimonio gay" o la confusión de las esencias
Publica hoy Crítica de la Argentina, un artículo de un activista gay con un supuesto "mataburros" sobre la cuestión del llamado "matrimonio gay".
El artículo contiene las respuestas de los activistas gay a algunas de las objeciones que se hacen sobre el tema. Es decir una sección de orientación al homofóbico o una sección de Preguntas frecuentes sobre el pretendido "matrimonio gay"
Cuestión de derechos. La primera cuestión que se me ocurre preguntarle al articulista Bruno Bimbi, es si somos iusnaturalistas o iuspositivistas.
¿Cuál es la diferencia? El iuspositivista sostiene que las leyes son solamente convenciones, es decir que las leyes nacen del consenso entre los hombres, y que las leyes "evolucionan" con las sociedades.
El iusnaturalista sostiene, por el contrario, que las leyes deben estar dentro del marco de la ley natural, es decir de un ordenamiento moral superior y anterior a las convenciones humanas, o, como dice Cicerón "una ley verdadera que consiste en la recta razón, conforme a la naturaleza". Y acá ya pasamos a las matemáticas superiores, ya que tendríamos que comenzar, como decía Chesterton, a defender a capa y espada "que las hojas son verdes", porque estamos en una sociedad con un talante relativista, y comenzar a definir "Ley Verdadera" "Recta Razón" y "Conforme a la naturaleza" nos deja fuera del juego dialéctico de los modernos popes del derecho.
Vamos a intentar entonces otro enfoque de la cuestión, que nos lleve a echar un poco de luz sobre el llamado "matrimonio gay"
¿Por qué no? ¿Por qué no debería poder casarse una pareja gay? A simple vista, el llamado "matrimonio gay" es nada más que un contrato civil entre dos personas libres y hábiles que manifiestan en forma igualmente libre su voluntad de convivir y que al tener una relación afectiva que se presume constante y fiel adquieren ciertos derechos y obligaciones. Hasta ahí todo bien. Pero ¿Es así?
Vamos por partes, para clarificar cada una de las cuestiones subyacentes.
La sexualidad en general. En primer lugar, deberíamos definir qué es la sexualidad humana, y si la sexualidad tiene un ordenamiento o una razón de ser, más allá de la afectividad y el placer que proporciona.
He buscado en todos los manuales de medicina que pude encontrar, y nunca descubrí el aparato placentero. Solamente el aparato reproductor. Que el sistema nervioso le aporte placer al aparato reproductor es una cuestión que habrá que analizar, pero en principio, se puede decir que el cuerpo humano tiene un ordenamiento a la reproducción. Está orientado hacia la reproducción y la conservación de la especie. Y aquí es donde entra a tallar la cuestión del placer. ¿Qué pasaría si el sistema nervioso no aportara placer a las funciones del aparato reproductor? Sencillamente, la especie desaparecería en la siguiente generación.
Tenemos entonces un sistema que nos permite reproducirnos, y que, como "premio" a la reproducción nos otorga placer. El placer es necesario para que el acto reproductivo sea ejecutado con cierta frecuencia. Para frenar el aparato reproductivo tenemos que recurrir a ciertas prácticas, como someter al cuerpo de la mujer a un bombardeo hormonal, o utilizar membranas de látex o plástico, u otros elementos extraños. Pero NATURALMENTE, si el cuerpo humano masculino tiene relaciones sexuales con el cuerpo humano femenino, y este cuerpo humano femenino tiene capacidad de concebir, se producirá una nueva unidad del organismo humano, distinta a los dos cuerpos que le dieron origen.
La homosexualidad. Aproximadamente el 2 al 4% de los seres humanos se sienten atraídos por las personas del mismo sexo. Los activistas gays sostienen que este porcentaje es mucho más alto, ya que según ellos hay muchos gays "en el placard", es decir gays que no se animan a asumir su orientación sexual.
¿Es la homosexualidad algo innato o es algo aprendido? Para saber esto, deberíamos dilucidar si existe un gen gay. Se especuló con esta posibilidad durante un largo tiempo, pero, luego de extensas investigaciones, Francis Collins, el presidente del proyecto "Genoma Humano" fue tajante: no existe el "gen gay". Varios estudios que se hicieron con gemelos idénticos homosexuales podían atribuirse más a factores ambientales y psicosociales que a una herencia genética.
¿Está el cuerpo humano preparado para la homosexualidad? Definitivamente no. Las lesiones anales en los hombres homosexuales deberían ser suficiente prueba como para ver que la homosexualidad no es una práctica natural. Pero además, las mujeres lesbianas tienen una mayor tendencia al cáncer de mama que sus hermanas o amigas heterosexuales. La mayor incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre los homosexuales varones es algo que está suficientemente documentado, de hecho el primer nombre del SIDA fue GRID (Gay related immuno deficiency).
¿Es la homosexualidad una elección libre? Pues parece que no, ya que los homosexuales manifiestan que NO PUEDEN luchar contra su tendencia, y que son homosexuales por un imperativo invencible. Pero aquí nos encontramos con el primer inconveniente: los gays tienen una mayor tasa de suicidio que los heterosexuales, entre un 200 y un 300% superior. Los gays sostienen que esa tasa de suicidios es debida a la discriminación. Pero esa tasa de suicidios se mantiene en sociedades que hace mucho tiempo que aceptan las conductas homosexuales, como en California. Además, los gays están casi siempre sometidos a conductas autodestructivas, como drogadicción, tabaquismo, alcoholismo, en tasas mucho mayores que los heterosexuales. Si la homosexualidad es tan libre y normal como pretenden los homosexuales, ¿A qué se deben estas conductas?
La descendencia.
Nada en la legislación actual impide a los gays adoptar, salvo el buen juicio de los jueces de familia, que, instintivamente niegan la adopción a aquellos que sospechan homosexuales. Ni nada impide a las lesbianas la inseminación artificial y la maternidad natural. Nada lo impide porque en la época que se redactaron nuestros códigos, a nadie se le ocurría la remota posibilidad de que llegaría un día que la homosexualidad sería considerada una práctica "normal". Si vamos al caso, nuestro código penal no legisla sobre el canibalismo, pero eso no quiere decir que el canibalismo esté permitido.
Las restantes orientaciones sexuales. Si consideramos que las prácticas gays son aprendidas y no heredadas, y de una orientación cualquiera se pueden inferir derechos, deberíamos ver qué pasaría si, por ejemplo, los hombres promiscuos quisieran traer su harén a la legalidad, y pidieran el derecho a casarse con cuantas mujeres quisieran. ¿Cómo podríamos negarles "sus derechos"? O de la misma forma, si los mormones quisieran legalizar su poliginia? ¿Y los matrimonios swingers? ¿Y los pedófilos? Todas estas son orientaciones sexuales, tan válidas o inválidas como la homosexualidad. Si una de ellas tiene derechos, entonces cualquiera de las otras puede tener los mismos derechos.
El artículo contiene las respuestas de los activistas gay a algunas de las objeciones que se hacen sobre el tema. Es decir una sección de orientación al homofóbico o una sección de Preguntas frecuentes sobre el pretendido "matrimonio gay"
Cuestión de derechos. La primera cuestión que se me ocurre preguntarle al articulista Bruno Bimbi, es si somos iusnaturalistas o iuspositivistas.
¿Cuál es la diferencia? El iuspositivista sostiene que las leyes son solamente convenciones, es decir que las leyes nacen del consenso entre los hombres, y que las leyes "evolucionan" con las sociedades.
El iusnaturalista sostiene, por el contrario, que las leyes deben estar dentro del marco de la ley natural, es decir de un ordenamiento moral superior y anterior a las convenciones humanas, o, como dice Cicerón "una ley verdadera que consiste en la recta razón, conforme a la naturaleza". Y acá ya pasamos a las matemáticas superiores, ya que tendríamos que comenzar, como decía Chesterton, a defender a capa y espada "que las hojas son verdes", porque estamos en una sociedad con un talante relativista, y comenzar a definir "Ley Verdadera" "Recta Razón" y "Conforme a la naturaleza" nos deja fuera del juego dialéctico de los modernos popes del derecho.
Vamos a intentar entonces otro enfoque de la cuestión, que nos lleve a echar un poco de luz sobre el llamado "matrimonio gay"
¿Por qué no? ¿Por qué no debería poder casarse una pareja gay? A simple vista, el llamado "matrimonio gay" es nada más que un contrato civil entre dos personas libres y hábiles que manifiestan en forma igualmente libre su voluntad de convivir y que al tener una relación afectiva que se presume constante y fiel adquieren ciertos derechos y obligaciones. Hasta ahí todo bien. Pero ¿Es así?
Vamos por partes, para clarificar cada una de las cuestiones subyacentes.
La sexualidad en general. En primer lugar, deberíamos definir qué es la sexualidad humana, y si la sexualidad tiene un ordenamiento o una razón de ser, más allá de la afectividad y el placer que proporciona.
He buscado en todos los manuales de medicina que pude encontrar, y nunca descubrí el aparato placentero. Solamente el aparato reproductor. Que el sistema nervioso le aporte placer al aparato reproductor es una cuestión que habrá que analizar, pero en principio, se puede decir que el cuerpo humano tiene un ordenamiento a la reproducción. Está orientado hacia la reproducción y la conservación de la especie. Y aquí es donde entra a tallar la cuestión del placer. ¿Qué pasaría si el sistema nervioso no aportara placer a las funciones del aparato reproductor? Sencillamente, la especie desaparecería en la siguiente generación.
Tenemos entonces un sistema que nos permite reproducirnos, y que, como "premio" a la reproducción nos otorga placer. El placer es necesario para que el acto reproductivo sea ejecutado con cierta frecuencia. Para frenar el aparato reproductivo tenemos que recurrir a ciertas prácticas, como someter al cuerpo de la mujer a un bombardeo hormonal, o utilizar membranas de látex o plástico, u otros elementos extraños. Pero NATURALMENTE, si el cuerpo humano masculino tiene relaciones sexuales con el cuerpo humano femenino, y este cuerpo humano femenino tiene capacidad de concebir, se producirá una nueva unidad del organismo humano, distinta a los dos cuerpos que le dieron origen.
La homosexualidad. Aproximadamente el 2 al 4% de los seres humanos se sienten atraídos por las personas del mismo sexo. Los activistas gays sostienen que este porcentaje es mucho más alto, ya que según ellos hay muchos gays "en el placard", es decir gays que no se animan a asumir su orientación sexual.
¿Es la homosexualidad algo innato o es algo aprendido? Para saber esto, deberíamos dilucidar si existe un gen gay. Se especuló con esta posibilidad durante un largo tiempo, pero, luego de extensas investigaciones, Francis Collins, el presidente del proyecto "Genoma Humano" fue tajante: no existe el "gen gay". Varios estudios que se hicieron con gemelos idénticos homosexuales podían atribuirse más a factores ambientales y psicosociales que a una herencia genética.
¿Está el cuerpo humano preparado para la homosexualidad? Definitivamente no. Las lesiones anales en los hombres homosexuales deberían ser suficiente prueba como para ver que la homosexualidad no es una práctica natural. Pero además, las mujeres lesbianas tienen una mayor tendencia al cáncer de mama que sus hermanas o amigas heterosexuales. La mayor incidencia de enfermedades de transmisión sexual entre los homosexuales varones es algo que está suficientemente documentado, de hecho el primer nombre del SIDA fue GRID (Gay related immuno deficiency).
¿Es la homosexualidad una elección libre? Pues parece que no, ya que los homosexuales manifiestan que NO PUEDEN luchar contra su tendencia, y que son homosexuales por un imperativo invencible. Pero aquí nos encontramos con el primer inconveniente: los gays tienen una mayor tasa de suicidio que los heterosexuales, entre un 200 y un 300% superior. Los gays sostienen que esa tasa de suicidios es debida a la discriminación. Pero esa tasa de suicidios se mantiene en sociedades que hace mucho tiempo que aceptan las conductas homosexuales, como en California. Además, los gays están casi siempre sometidos a conductas autodestructivas, como drogadicción, tabaquismo, alcoholismo, en tasas mucho mayores que los heterosexuales. Si la homosexualidad es tan libre y normal como pretenden los homosexuales, ¿A qué se deben estas conductas?
La descendencia.
Nada en la legislación actual impide a los gays adoptar, salvo el buen juicio de los jueces de familia, que, instintivamente niegan la adopción a aquellos que sospechan homosexuales. Ni nada impide a las lesbianas la inseminación artificial y la maternidad natural. Nada lo impide porque en la época que se redactaron nuestros códigos, a nadie se le ocurría la remota posibilidad de que llegaría un día que la homosexualidad sería considerada una práctica "normal". Si vamos al caso, nuestro código penal no legisla sobre el canibalismo, pero eso no quiere decir que el canibalismo esté permitido.
Las restantes orientaciones sexuales. Si consideramos que las prácticas gays son aprendidas y no heredadas, y de una orientación cualquiera se pueden inferir derechos, deberíamos ver qué pasaría si, por ejemplo, los hombres promiscuos quisieran traer su harén a la legalidad, y pidieran el derecho a casarse con cuantas mujeres quisieran. ¿Cómo podríamos negarles "sus derechos"? O de la misma forma, si los mormones quisieran legalizar su poliginia? ¿Y los matrimonios swingers? ¿Y los pedófilos? Todas estas son orientaciones sexuales, tan válidas o inválidas como la homosexualidad. Si una de ellas tiene derechos, entonces cualquiera de las otras puede tener los mismos derechos.
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sábado, 24 de octubre de 2009
¿Sexo Débil?
San Pedro dice en su primera carta, que la mujer es “un vaso más frágil”. Y San Pedro podría tener mucha razón en teología y hasta en pesca con caña o red, pero me permito disentir con él en esta cuestión.
Las mujeres no son el sexo débil. Si se quiere hacer una diferenciación, podríamos decir como dicen los Ingleses, que son el “Bello Sexo”, pero no creo para nada que sean débiles.
Si bien físicamente las mujeres pueden ser más débiles que el hombre, nunca debemos considerar a la persona por lo que es o puede llegar a ser físicamente, sino que debemos tomarla en su integridad, de alma y cuerpo.
Y para empezar, las mujeres son el sexo que está preparado para portar la vida. Y todos sabemos que, desde Eva en adelante, las mujeres acarrean la “maldición Divina” de parir con dolor. Una obstetra Inglesa, en uno de esos libros que ayudan a las mujeres a prepararse para la maternidad lo decía con una crudeza y una brutalidad suficientemente gráfica como para quitar las ilusiones a quienes idealizan la maternidad al punto de negar los dolores de parto: “Parir”, decía, “es como defecar un piano”. Y no importa ahora si la epi o la peridural, o si las condiciones sanitarias, o si la mar en coche: parir es un hecho de sangre, y las mujeres lo afrontan con valentía y entereza por el bien de la conservación de la especie desde que el mundo es mundo. Y si físicamente son más débiles que el hombre, pues entonces eso aumenta su valentía.
Pero las mujeres no solo son transmisoras de la vida: también son las educadoras de la nueva generación. Y para aquellos que idealizan el sagrado deber de la maternidad, y el templo del saber y todas esas paparruchadas, les sugiero que acompañen a sus mujeres en la tarea cotidiana de la educación de la prole. Durante mucho tiempo tuve la oportunidad de hacer “home office” y trabajar desde mi casa. La interacción cotidiana de mi esposa con nuestras tres bestezuelas es una lucha de titanes. En general, los matrimonios modernos comparten en partes iguales las responsabilidades de la educación, y eso es bueno que suceda, pero nos olvidamos que en la inmensa mayoría de los casos, las madres pasan más del doble o el triple del tiempo que los hombres pasamos con los chicos. Y a veces, cuando sin tacto, les recriminamos que “les tienen poca paciencia a los chicos” recibimos una mirada fulminante de nuestra adorada media naranja.
Por último, las mujeres nos aguantan a nosotros. Y cuando digo que nos aguantan, quiero decir que nos aguantan y nos sostienen en forma permanente. Hasta después de muertos, nos siguen sosteniendo. Esto es casi una constante: y la prueba más tajante de esto, es que prácticamente no existen familias monoparentales de varones, y sí existen cientos de miles de mujeres que por divorcios, viudez u otras circunstancias, asumen la responsabilidad de madre y padre, y lo hacen con éxito y talento.
¿Sexo débil? No lo creo.
Las mujeres no son el sexo débil. Si se quiere hacer una diferenciación, podríamos decir como dicen los Ingleses, que son el “Bello Sexo”, pero no creo para nada que sean débiles.
Si bien físicamente las mujeres pueden ser más débiles que el hombre, nunca debemos considerar a la persona por lo que es o puede llegar a ser físicamente, sino que debemos tomarla en su integridad, de alma y cuerpo.
Y para empezar, las mujeres son el sexo que está preparado para portar la vida. Y todos sabemos que, desde Eva en adelante, las mujeres acarrean la “maldición Divina” de parir con dolor. Una obstetra Inglesa, en uno de esos libros que ayudan a las mujeres a prepararse para la maternidad lo decía con una crudeza y una brutalidad suficientemente gráfica como para quitar las ilusiones a quienes idealizan la maternidad al punto de negar los dolores de parto: “Parir”, decía, “es como defecar un piano”. Y no importa ahora si la epi o la peridural, o si las condiciones sanitarias, o si la mar en coche: parir es un hecho de sangre, y las mujeres lo afrontan con valentía y entereza por el bien de la conservación de la especie desde que el mundo es mundo. Y si físicamente son más débiles que el hombre, pues entonces eso aumenta su valentía.
Pero las mujeres no solo son transmisoras de la vida: también son las educadoras de la nueva generación. Y para aquellos que idealizan el sagrado deber de la maternidad, y el templo del saber y todas esas paparruchadas, les sugiero que acompañen a sus mujeres en la tarea cotidiana de la educación de la prole. Durante mucho tiempo tuve la oportunidad de hacer “home office” y trabajar desde mi casa. La interacción cotidiana de mi esposa con nuestras tres bestezuelas es una lucha de titanes. En general, los matrimonios modernos comparten en partes iguales las responsabilidades de la educación, y eso es bueno que suceda, pero nos olvidamos que en la inmensa mayoría de los casos, las madres pasan más del doble o el triple del tiempo que los hombres pasamos con los chicos. Y a veces, cuando sin tacto, les recriminamos que “les tienen poca paciencia a los chicos” recibimos una mirada fulminante de nuestra adorada media naranja.
Por último, las mujeres nos aguantan a nosotros. Y cuando digo que nos aguantan, quiero decir que nos aguantan y nos sostienen en forma permanente. Hasta después de muertos, nos siguen sosteniendo. Esto es casi una constante: y la prueba más tajante de esto, es que prácticamente no existen familias monoparentales de varones, y sí existen cientos de miles de mujeres que por divorcios, viudez u otras circunstancias, asumen la responsabilidad de madre y padre, y lo hacen con éxito y talento.
¿Sexo débil? No lo creo.
miércoles, 21 de octubre de 2009
¡PAZ!
¿Es necesaria la guerra de los sexos? ¿Es una guerra o estamos solamente con problemas de comprensión en las parejas?
Estamos en forma permanente burlándonos del matrimonio, o del "sexo opuesto" con chistes machistas o feministas que lo único que hacen es aumentar la famosa "guerra de los sexos". Si bien las reconciliaciones pueden (y son) espectacularmente maravillosas, me parece un sinsentido este enfrentamiento, y hace tiempo que me vengo preguntando el sentido de esto.
Hace tiempo vi un sticker que decía "Man is not complete until he's married... Then he's finished" (El hombre no está completo hasta que se casa, entonces está terminado). Y me cansé. Me dio la impresión de que estamos enviando un terrible mensaje a las futuras generaciones ¿Ése es el marketing que hacemos del matrimonio?
Permanentemente decimos que la base de la sociedad es la familia. Pero la base de la familia es el matrimonio. Si queremos salvar a la sociedad, deberíamos salvar a la familia. Y si queremos salvar a la familia, debemos salvar al matrimonio.
¿Y de qué tenemos que salvar al matrimonio, y por ende a la familia? Vivimos en una civilización que bombardea permanentemente a la familia. Ataques directos como el divorcio, ataques frontales como el aborto y la anticoncepción, ataques desde la televisión, ataques desde las leyes, ataques solapados, ataques sutiles, ataques, ataques, ataques...
¿Y en defensa de la familia y el matrimonio? NADA. Hace poco tiempo hablaban de abolir el día de la madre porque era discriminatorio contra los que no tenían madre. ¿A alguien se le ocurre abolir el día del niño porque todos crecemos? Cualquiera que intente una defensa de la familia, por tibia que sea, y en cualquier medio que sea, queda inmediatamente descalificado por el mundo moderno.
Este blog tendrá como objetivo traer paz a las familias. Y ayudar a aquellas personas que buscan en su matrimonio el verdadero sentido de su vida, que quieren tomarse en serio su matrimonio, su familia y su vida con seriedad.
Y aclaro: serio no quiere decir aburrido. Porque no hay nada más excitante, divertido, emocionante, desafiante, increíble, maravilloso, romántico y agradable que formar una familia como corresponde.
Paz, entonces. Paz en la pareja. Y paz en la familia. ¿Es posible la paz? Lo es, y es el mejor camino para ser hombres y mujeres plenos, y ayudar a crecer a nuestros hijos en el mejor de los climas: la verdadera paz
Estamos en forma permanente burlándonos del matrimonio, o del "sexo opuesto" con chistes machistas o feministas que lo único que hacen es aumentar la famosa "guerra de los sexos". Si bien las reconciliaciones pueden (y son) espectacularmente maravillosas, me parece un sinsentido este enfrentamiento, y hace tiempo que me vengo preguntando el sentido de esto.
Hace tiempo vi un sticker que decía "Man is not complete until he's married... Then he's finished" (El hombre no está completo hasta que se casa, entonces está terminado). Y me cansé. Me dio la impresión de que estamos enviando un terrible mensaje a las futuras generaciones ¿Ése es el marketing que hacemos del matrimonio?
Permanentemente decimos que la base de la sociedad es la familia. Pero la base de la familia es el matrimonio. Si queremos salvar a la sociedad, deberíamos salvar a la familia. Y si queremos salvar a la familia, debemos salvar al matrimonio.
¿Y de qué tenemos que salvar al matrimonio, y por ende a la familia? Vivimos en una civilización que bombardea permanentemente a la familia. Ataques directos como el divorcio, ataques frontales como el aborto y la anticoncepción, ataques desde la televisión, ataques desde las leyes, ataques solapados, ataques sutiles, ataques, ataques, ataques...
¿Y en defensa de la familia y el matrimonio? NADA. Hace poco tiempo hablaban de abolir el día de la madre porque era discriminatorio contra los que no tenían madre. ¿A alguien se le ocurre abolir el día del niño porque todos crecemos? Cualquiera que intente una defensa de la familia, por tibia que sea, y en cualquier medio que sea, queda inmediatamente descalificado por el mundo moderno.
Este blog tendrá como objetivo traer paz a las familias. Y ayudar a aquellas personas que buscan en su matrimonio el verdadero sentido de su vida, que quieren tomarse en serio su matrimonio, su familia y su vida con seriedad.
Y aclaro: serio no quiere decir aburrido. Porque no hay nada más excitante, divertido, emocionante, desafiante, increíble, maravilloso, romántico y agradable que formar una familia como corresponde.
Paz, entonces. Paz en la pareja. Y paz en la familia. ¿Es posible la paz? Lo es, y es el mejor camino para ser hombres y mujeres plenos, y ayudar a crecer a nuestros hijos en el mejor de los climas: la verdadera paz
Etiquetas:
Familia,
Guerra de los sexos,
Matrimonio
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